Hay reuniones que son fáciles.
Y hay otras en las que toca decir algo bastante incómodo:
«La web está muy bonita, pero está trabajando muy poco para tu negocio».
No es una conversación agradable, sobre todo cuando la empresa acaba de invertir tiempo, dinero e ilusión en una nueva página web.
La ves y visualmente funciona. Está cuidada. Tiene buenas fotografías, tipografías bonitas, animaciones y una identidad clara. Pero empiezas a mirar debajo del capó y cambia la película.
Porque una web bonita puede seguir teniendo problemas de SEO, rendimiento y medición. Y cuando diseño web y SEO se trabajan por separado, casi siempre es el negocio quien termina pagando dos veces.
El problema aparece cuando empezamos a medir
Nos ha pasado más de una vez. Llegamos a una reunión para hablar de SEO o captación de clientes y empezamos por lo básico.
- ¿Está configurado Google Analytics? No.
- ¿Search Console? Tampoco.
- ¿Se ha realizado una auditoría SEO? No consta.
- ¿Se ha comprobado el rendimiento web? Silencio.
Entonces abrimos PageSpeed Insights, revisamos los Core Web Vitals y comprobamos la indexación, la arquitectura, los títulos, el enlazado interno y la versión móvil.
Y empiezan a aparecer los problemas.
La web existe, pero no sabemos qué ocurre dentro. No sabemos cuántas personas llegan, desde dónde vienen, qué páginas funcionan ni si Google está entendiendo correctamente lo que ofrece el negocio.
Y aquí viene la parte complicada: explicárselo al cliente.
Una web bonita puede seguir siendo una mala inversión
Decirle a una empresa que la web en la que acaba de invertir tiene problemas no significa decirle que todo esté mal. El diseño puede ser excelente y la marca puede estar perfectamente representada.
Pero una página web empresarial debería hacer algo más que verse bien. Debería ayudar a:
- Atraer tráfico relevante.
- Posicionarse para búsquedas relacionadas con el negocio.
- Explicar con claridad los servicios y su propuesta de valor.
- Generar confianza.
- Medir el comportamiento de los usuarios.
- Convertir visitas en contactos, solicitudes, reservas o ventas.
Si ninguna de esas funciones se ha planteado durante el desarrollo, tenemos un problema. Porque una web no debería ser simplemente un escaparate digital del negocio.
Debería formar parte del negocio.
Diseño web y SEO no deberían ser enemigos
Aquí es donde aparecen los diseñadores anti-SEO. Y no hablamos de diseñadores que odien Google ni de enfrentar dos profesiones que deberían colaborar.
Hablamos de proyectos donde el diseño se desarrolla completamente separado del SEO, el rendimiento y la estrategia. Primero se construye. Después se publica. Y entonces alguien pregunta: «¿Ahora podemos hacer SEO?».
Ese orden suele salir caro, porque el SEO web no empieza después de terminar una página. Empieza cuando se decide:
- Qué servicios necesitan una página propia.
- Cómo se organizará el contenido.
- Qué búsquedas se quieren trabajar.
- Cómo se enlazarán unas páginas con otras.
- Qué acciones podrá realizar el usuario.
- Cómo funcionará y cuánto tardará en cargar la web en móvil.
Incluso decisiones aparentemente visuales pueden afectar al posicionamiento y a la experiencia: una imagen gigantesca, una animación pesada, una fuente mal cargada o un constructor lleno de recursos innecesarios.
Todo suma. Y después llegan los Core Web Vitals para recordarnos que la experiencia de usuario también se puede medir.
Integrar diseño web, arquitectura y SEO desde el principio no limita la creatividad. Le da una dirección.
No necesitamos un 100. Necesitamos una web que funcione
Tampoco se trata de convertir PageSpeed Insights en una competición. Una web no genera más negocio únicamente por sacar un 100.
Pero ignorar completamente el rendimiento tampoco tiene sentido. Google nos proporciona herramientas gratuitas como Search Console, PageSpeed Insights, Lighthouse y Analytics. Con ellas podemos revisar indexación, errores técnicos, velocidad, experiencia de usuario y resultados sin necesidad de adivinar.
Una comprobación sencilla para tu web
- Abre Search Console y comprueba si Google está indexando las páginas importantes.
- Analiza en PageSpeed Insights las versiones móvil y de escritorio.
- Revisa los Core Web Vitals y los problemas que se repiten.
- Comprueba en Analytics qué páginas reciben visitas y qué acciones generan.
- Pregúntate si cada página ayuda al usuario a entender, confiar o actuar.
Si no puedes responder qué está consiguiendo la web para el negocio, quizá no necesitas empezar de cero. Quizá necesitas medir, entender y mejorar lo que ya tienes.
Una web bonita no es necesariamente una buena web. Una buena web equilibra diseño, SEO, rendimiento, experiencia de usuario y objetivos de negocio.
